Bendita.
Bendita. Cómo son benditos los clavos que traspasaron sus manos y a un Madero lo asieron así
es tu rostro, bendita.
Bendita. Cómo es bendito su manto que lo cubría y sobre el cuál se echó suertes, así es tu
cuerpo, bendita.
Bendita, cómo es bendita su sangre que te compró y lavó, así es bendita y pura tu alma, bendita.
Bendita. Bendita tu voz que se se enjuaga en el viento, que viaja de tu boca a mi oído en la
reafirmación del hecho. Bendita.
Bendita. Así es el aire que suspiras y entra en tu pecho.
Bendita mi mano que sutil entra en la herrería de tu cuerpo y bajo tu calor se funde gloriosa
sobre tu cintura. Bendita.
Bendita tu belleza el cielo te plago de hermosura cuando en el pensar del omnipotente fuiste
concebida. Bendita
Benditas tus manos, tus lánguidas y preciosas manos que en la tarde sombría me bebieron las
lágrimas. Bendita.
Benditos tus cabellos, azabache pleno que mis dedos recorren en la entrega aquella que de ti
obtengo. Bendita.
Bendita tu voz. Tu aire, tu risa, tu labor y tu canto.
Benditos tus brazos, tus ojos, tu luz y tu sexo.
Bendita porque respiras, ríes, elaboras, cantas.
Bendita porque abrazas, miras, iluminas y atas.
Bendita porque me gustas, porque eres, porque existes, porque Él te ama, porque yo también.

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