Canto a la soledad.

Soledad: amiga, amante, compañera perfecta en la angustiosa noche, ven, dame el poder del olvido que en tus lomos yace.

Poetisa eres, el poema mismo, ¿quién no se ha vuelto poeta bajo tu armonioso abrazo y tu sutil roce? ¿Quién no se ha preñado del rocío de la malva noche?

Soledad tú que descansas en la risa de la piedra cortada, que vives en las lágrimas del maldito amante, dame tu luz precisa y tu fuego abrasante.

Soledad sin miedo que habitas la noche, que caminas, que andas en el eterno sueño, permíteme ser tu amigo y porqué no, tu eterno dueño.

Soledad, vida misma del poeta, secreción de su alma, sangre de su sangre, sudor de su frente, no abandones jamás al poeta, hasta que lo bese la muerte.

Bella soledad que nadie te entiende, siempre despreciada, ultrajada y maldecida, por favor llega a los hombre y transmuta su vida.

Soledad tan ramera que te acuestas con todos, que saltas de cama en cama como una vil puta, ven, acuéstate a mi lado, y traza en mi vientre la ruta.

Amiga, soledad infinita que has estado siempre hablándome, guiándome hacía una eterna alegría, por favor déjame sólo de ti un momento, y permíte en mi vida... la humana compañía.

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