El danobiano y el bus
El mejor de los medios para trasladarse y pasar
desapercibido es el bus, o bueno, eso mal informaron al iluso danobiano, que de
pies en la parada estira su mano para tomar el bus que lo lleve a la
universidad. Dentro ya del bus sentado junto a la ventana observa la calle y el
paralelismo aquel de los humanos en los otros buses. Un poco adormilado
recuesta su cabeza en la ventana y siente venir a su mente una vastedad de
pensamientos, sentires que de otros planetas vienen, otras galaxias desnudas
ante la mirada perdida del pobre danobiano que no sabe por qué con su cabeza
recostada en la ventana cree resolver los misterios de la existencia y ya no
hay dudas entonces. Piensa en la energía necesaria para que el
teletransportador en Danobia haga una resolución cuántica de él y pueda hacer
la desmaterialización a nivel subatómico y llevarlo en un flujo de materia
hasta Danobia por un periodo corto de tiempo. 1.5 Gigowatts, se acuerda y
sonríe de las locuras humanas. Abraza su bolso y se rellena más, estira sus
piernas y al parecer incomoda a la anciana a su lado que no sabe de dónde
apareció, se rasca la cabeza y siente venir aquello que los humanos llaman
melancolía y recuerda a la bella danobiana que en su planeta lo espera, en los
abrazos que le dio y el narizamiento que los humanos han cambiado por aquello
que llaman besos, que no es más que un acto morboso carente de ternura.
Recuerda el día en que le asignaron la misión más grande de su planeta y que él
junto a otros más cumpliría para preservar la belleza de sus costumbres. Mira,
le dijo a la danobiana: los humanos tienen algo que llaman mar y con la ayuda
de un simulador de realidad, la sentó junto a un atardecer de una playa del
Caribe, la recostó junto a él y después de un narizamiento, le prometió que
volvería. Recordó todo y sonrió fuerte, la gente lo vio reír y en medio de los
murmullos se escuchó una voz apagada que dijo "está loco, déjenlo en
paz" volvió a sonreír y prometió no volver a recostar su cabeza en la
ventana de ningún otro bus, si verdaderamente quería pasar desapercibido.
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