Prepárate
Prepárate para lo que ha de
venir, para el fuego que se avecina, ese fuego eterno que habrá de consumirnos.
Mírame soy el que a las
multitudes venció, acaso no podría vencerme, vencer este miedo que
no descansa.
Prepárate para amar a este amor
que no da tregua, para saciar a este ser sediento. Prepárate para la
indagación que se acerca, para descubrirte mientras te descubro, para mirarte a
través de mí mientras te observo, para que te hables con mi voz, te palpes
con mis manos, te olfatees con mi nariz y descubras la lumbre que te baña
emanando de mí.
Prepárate para
danzar desnuda, reír, saltar, correr y gritar en pos de mí.
Mírame soy el que lo espera todo,
por qué no habría de esperarme, para obtenerte.
Prepárate para gemir, para el
derramamiento intranquilo, para coger, sollozar, morder, oler, degustar.
Prepárate para la sorpresa que ofrece el sentir que aquí guardo, jamás lo
sabrás si no te preparas. Prepárate para la guerra de los labios agitados
y las manos sudadas en el compartir de un
sillón.
Mírame, soy el que lo ha
alcanzado todo, por qué no debiera alcanzarme para alcanzarte.
Prepárate para la lucha, el juego
siniestro donde te perderás y me perderé para ganarnos, para entender la
apuesta continua de la vida en su preservación. Prepárate para comprender
porque la soledad asusta y el miedo aqueja a los amantes, para saber que
es mejor cuando se anda juntos. Prepárate para el susurro que te guardo,
para la voz sumisa que te perforará el oído.
Mírame, soy el que lo encuentra
todo, por qué no puedo encontrarme para encontrarte.
Prepárate para el advenimiento
que habrá de tomarnos, para lo inmerecido que se avecina. Prepárate para
lo desconocido que estará colmándonos, para lo maravilloso y sutil del
milagro. Prepárate para ser dos en uno mismo, para la entrega absoluta que
conlleva amarnos.

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