Solos
Y estamos solos, inmensamente solos en lo hipócrita de la compañía a donde tu cuerpo me invita.
Solos entre la multitud espesa, entre la comunión fingida. Solos de un costado a otro y nada en el centro donde tu amor habita.
Solos, míseros y solos entre botellas, vasos espumosos, clases de música y mujeres con los senos desbordados.
Solos bella, en esa Soledad astuta de poetas; translúcida, soledad de collares, guirnaldas, bares y lentejuelas.
Solos, en esa soledad de amigos y cafés por la tarde, donde nos miramos entre rostros conocidos y nos sabemos irremediablemente solos.
Solos, abnegados y dispuestos para el conjuro aquel donde tu cuerpo sobre mi cuerpo se funde, pero solos.
Solos, como árbol en un bosque; enraizados, plagados, siendo habitación de aves pero al fin de cuentas solos.
Solos, de visita a todas partes, entre las gentes, en mi hogar y en el tuyo pero incajables, eternamente solos.
Solos, rutinarios, alterados, estresados, amalgamados, cuestionados, preocupados, amordazados por el tiempo y solos.
Solos, rodeados y solos. Entonces te llamo a la oscuridad, a esa tiniebla conjunta para descubrirnos, y así... no estar tan solos.
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