Tú.

Y en la desesperación ando caminando por las letras, deslizandome suavemente por la palabra. Me subo por la frase hasta lo más alto y luego caigo cruelmente por la oración. 
En el párrafo mujer hábito, duermo sobre cada coma y cuándo somnoliento estoy y quiero dormir uso los
paréntesis como almohadas. 
Me baño con cada punto y cuándo limpio me encuentro, voy a jugar al texto para terminar sigilosamente cansado y triste llorando sobre el poema. Allí, sobre ese poema: donde andas tú, donde caminas tú, donde descansas tú, donde desnuda tú estás y te observo. 
Donde respiras tú, dónde sueñas tú, donde construyes, levantas y derrumbas. Donde duermes y aprietas y jalas y pellizcas y te ríes y me matas y te odio y te amo y todo tú. Sobre el poema tú, sobre mi alma tú... mi poema tú.

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